jueves, 22 de junio de 2017

jueves de tentaciones


no me importa 
el incendio
el castigo
el salto al vacío.
no me importa
el sonido de su llanto
las cenizas de su adiós
sobre tus hombros.
no me importa 
el juicio final
tus ojos asustados
el desafío.
no me importa
inventar trampas
disfrazar la ilusión
decir mañana y después.
no me importa
que te dude
que me duelas
el pecado. 
sólo quiero tus manos
tu alma tu mirada
tu corazón
tu ombligo tu amor
que me ames amarte.
probar esa tentación
quemarme.

dijo LEONOR


imagen Josefina Robirosa

domingo, 18 de junio de 2017

el nombre del padre




El nombre del padre es el que se inscribe en la mirada del hijo que lo mira, que lo descubre, que lo elige para amarlo sin más misterio que el mensaje indicativo de su corazón. Es el que hace unir la mano más joven con la que se elige para ir por la vida. Es un paso que se acomoda con el paso que camina al lado, sin graves disyuntivas: se elige casi siempre el mismo camino. El nombre del padre es el señalado por el alma del hijo que lo define lugar, puerto, cobijo, hogar. Y el alma del padre que sabiamente decide ese amoroso compromiso de estar ahí mismo.
A veces, el hijo cabe exactamente en las palmas del padre que lo espera porque la vida ha entrelazado esos destinos y sobre su cabeza se encuentran los ojos de ese hombre con los de esa mujer; pero otras, sencillamente, son los insondables caminos del destino que van trocándose en amor y entonces el hijo cabe exactamente en el espacio del abrazo del padre que lo recibe porque la vida ha entrelazado esos destinos, versátil, loca, bendita, nutricia, como es la vida a veces.
El nombre del padre es el nombre con que su hijo lo nombra cada vez y le da contenido y significado.
Como bien lo saben ustedes dos, Eduardo y Fabricio.


n/a: que siempre sea el mismo camino.


viernes, 16 de junio de 2017

jueves de grandes textos


quiero hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos
                                                                            Pablo Neruda

A nadie me parezco desde tu mirada.
Me he acostumbrado a tus soledades.
A quedarme en silencio a tu lado
esperando que te decidas a amarme,
que detengas el viento y los pájaros migrantes
de mis hombros y de mis manos
que añoran crepúsculos apenas vistos,
amaneceres desperezados sobre nosotros.

Soy la que imagina el agua para tu sed
y la manta que abrigue tus noches frías.
Soy la que inventa el consuelo
cuando crees que tus manos están vacías.
Soy la hambrienta de tus besos.
La que desea ahogarse en tus abrazos
y despertar el inexorable deseo
que te traiga hasta mí; ineludible.

Quiero hacer con vos
lo que la primavera hace con los cerezos:
que dependan de este amor que me despiertas
la intensidad de tu savia renacida
y los oscuros sabores de tus escondidos zumos.


más grandes textos en el extraño mundo de Neo

n/a: el gran Neruda absuelva mi atrevimiento

viernes, 26 de mayo de 2017

jueves coloreados de silencio


ese silencio
                                                    
 a veces, si te sueño sin querer
mi alma se queda sin pájaros cantores
a esa hora que el silencio es azul;
y todo ese silencio se desmaya de gris.
abro los ojos y pienso tu nombre: 
el grito silencioso es brillante y negro
alarido náufrago, rebelde y rojo.
mi almohada acoge una mente en blanco
como una rendición sin armas
y me duermo sin los sueños celestes
de una silenciosa esperanza
que me niego a llamar esperanza.
el silencio se me vuela en la noche 
anaranjándose de madrugadas.
se des desmaya el agrisado silencio
con los pájaros de la mañana
cuando bañada de una luz mentirosa
me despierto y digo tu nombre.


coloreamos el silencio en un lugar de encuentro



jueves, 18 de mayo de 2017

jueves de mar

vos y el mar

Ayúdame a mirar! - Eduardo Galeano
Antes de contarte lo que le pasa a mi cuerpo entero con el mar, es preciso decir que el paisaje de mi infancia y toda la adolescencia fue el Río Gualeguay, al que mi memoria ama entrañablemente, con su corriente de remansos y remolinos, besado siempre por sauces llorones y espejo de los mejores atardeceres entrerrianos.
Pero el mar....
Al mar lo conocí a los veinticuatro años y me lo regaló mi Tía Amalia, premiando mi flamante título de Abogada. 
Sentada en el primer asiento de la planta alta del micro que nos dejó en Mar del Plata, me despertó el movimiento de una curva y cuando abrí los ojos, desprevenida, me encontré con el mar. Mi corazón pegó un brinco y tuve que contener los sollozos para poder mirarlo, sentirlo, tragármelo con la mirada, guardármelo en el alma.
Pocas cosas en la vida me han provocado aquel maravilloso sobresalto, esa emoción que se renueva, intacta, apenas mis ojos lo miran, siempre escasos ante su inmensidad y mis oídos se colman de ese sonido suave y monstruoso, inmensurable.
Esa tranquila memoria de amor entrañable por el Río Gualeguay, vuelca en inquieta pasión si mi mente necesita del recuerdo del mar, que se expande en urgencias de verlo y escucharlo, porque mi alma y mi cuerpo se contagian como de una sed que no se calma hasta estar frente al horizonte inmensurable, con la mirada excitada por las olas indomables o mi corazón ralentizado por las delicadas puntillas de su calma. 
Ahora mismo siento que el mar me sucede en todo el cuerpo; como vos, en este tiempo. 
Y a veces, me gustaría abrazarlo inacabablemente; como te quiero abrazar a vos, después de escucharte decir con tu voz interior, enteramente de niño: "...no sé, el mar es sólo muchas gotitas muy chiquititas, una al lado de la otra. Y fijate el poder que tienen en cada ola! Ese era mi pensamiento siempre que me sentaba a mirar el mar durante horas...".
Te escucho estremecida, arrobada por tu voz como me arroba el sonido suave y monstruoso del mar, y sedienta de ambos, me sube desde los pies un ardoroso temblor otra vez acontecido.

                                  Rio Gualeguay- Provincia de Entre Rios- ARGENTINA

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sábado, 6 de mayo de 2017

jueves y el escenario esnuestro


muñequita de lujo


Diecisiete años tenía yo, Carlos, diecisiete años!...
Y me instalaste al costado de tu vida como a una muñequita de lujo a la que vestías con sedas y pieles, adornabas con perlas y piedras, alimentabas con rojo salmón y negro caviar rociados con dorada champaña y luego desnudabas con insultos de pirata y arañazos de empresario famoso e impotente.
Tu fortuna logró que tu esposa me aceptara como si yo fuera un talismán de tu suerte, como una rara avis posada en tu hombro, como una contorsionista prendida a tu elegante bastón con mando de ónix y una exótica perrita que te acompañaba en tu amplio y lujoso automóvil.
Pobre chiquilina enferma de ilusiones quebradas me dejé llevar por esa magia oscura que lograba la aceptación social sin excepciones, siempre a cincuenta centímetros de vos, como una marioneta grácil y extraña, en medio de tu obscena riqueza y tu perverso ejercicio del poder.
Crecí sin familia, sin amigos, sin miradas amables, sin elegir nada nunca, atontada con lujos y el sibilante susurro de tu voz que dominaba mi mente, mi corazón y mi sexo.
Así, fue raro el regalo de cumpleaños, ese viaje al Carnaval de Venecia para mis cuarenta años. Y ese bello disfraz dorado y esa máscara tan fantástica de dama veneciana….
Y vos, un poco combado ya, pero tu pelo lacio que siempre adoré y tu perfume que no abandonará ya mi memoria.
Fue solo un instante.  Saqué uno de los palillos preciosos de plata que engalanaban mi peinado, me acerqué hasta vos como para besarte, acaricié tu cuello y justo cuando te volviste a mirarme con esa mirada tuya, lo empujé con fuerza por debajo del cuello de tu camisa.
Lo soñé, o me miraste con amor?, con un ruego fugaz en el fondo de tus ojos?
Mientras caías lentamente, desangrándote, sosteniéndote de mi vestido, la colorida máscara resbaló a mis pies y espero que hayas visto mientras te morías cómo me vaciaba de vos.
Finalmente.
Aunque estuve muerta casi desde siempre.


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lunes, 1 de mayo de 2017

duda


No me dejes…, no me dejes. Dos veces lo dijiste, sin mirarme. Y yo, furiosa de dolor, de amor, de impotencia, te avisé sin pensar, te rogué, mi corazón mediante: “Voy a quedarme si me prometes que serás feliz.” Sólo para que no te fueras de mí, impuse una sinrazón desesperada. Y vos me contestaste, muy serio, con esa seriedad que te sale tan fácilmente como la sonrisa con que le contestaste a ella: “Te lo prometo”. Y yo sentí tu voz (qué vergonzosa torpeza!) como un bálsamo para mi tristeza.
Desde entonces, soy la que acompaña de lejos tu vida, con ratitos de amante, sólo con instantes de íntimos abrazos y besos hambrientos, haciendo que a mi amor no le importa que te vayas a ser feliz con ella; con una disfrazada deshonra de mí misma que apenas reconozco.
Te alimentas de mi alma y de mi mente, como de una fuente de agua fresca, mientras proyectas tu vida con ella. Apenas con esa promesa que es otra promesa para ella y ninguna para mí.
Como una mariposa esclava de su libertad, te vuelo de lejos impulsada por el airecito suave de tu voz; me miento que soy libre de irme a buscar otra mirada o quedarme prendida de tus ojos; me resigno a que mis alas me lleven hasta vos, siempre con la alocada esperanza de que no me cuentes otra vez cómo es que recorriste otro tramo de camino hacia tu vida con ella.
Pero esta vez, en estos días de tu ausencia silenciosa, cautelosa, comprometida, ha empezado a dolerme el amor por todo el cuerpo: se me acalambran los dedos de caricias impotentes, de las que ya sabes; se me humedece de ardores la mirada; no encuentro las risas porque sí de cuando me iba enamorando de vos y el corazón me inventa llantos silenciosos, que me apuñalan entre el esternón y la espalda.
Es decir, me he mirado en el espejo y no me he visto feliz.
Y me acordé, de pronto, con un escalofrío de alivio, que siempre, siempre, siempre, no importa cómo me sangre por dentro, me voy de los lugares en los que no soy feliz.
También me acordé que te lo avisé antes de tu promesa, oxímoron de mi felicidad.
Es decir, no sé qué será de esta mariposa, si decide ser una mujer parada frente a su espejo.
Hoy es sólo que te quiero tanto y que aún me quedan restos de esa atolondrada, desvencijada esperanza de que un día te enamores de mí, además de necesitarme.
Y entonces, decidas elegirme.  
Pero…. y si no me eliges?

imagen extraída de internet